pero lo hacemos igual

09 octubre, 2011

Ni te la saques

Lo bueno de que tengas tanga y pollera es que te puedo entrar cuando quiero. Sólo tengo que ponerte dándome la espalda para correrte la tanga y, durísimo, entrarte. Además, imaginate la situación de yo corriendotelá y vos mojada porque te tomo de sorpresa. Te parece bastante guarro pero en realidad te calienta. Porque dale, como quien no quiere la cosa dejaste que te dé vuelta para que te apoye, y como la sentiste tan al palo un poco fantaseaste conmigo metiéndotela. Te entregaste (sin querer queriendo) en el momento en que con dos dedos te corría la tanga; te viste ensartada y te ensarté. Porque eso hice, TE ENSARTÉ. La sentiste entrar de prepo y de repente todo estaba muy bueno, muy duro, y muy empapado como para que la saque. Si encima te muerdo el cuello y te apreto tanto las tetas que no te doy chance de que bajes un cambio. No podés y encima te encanta sentirme durísimo.

Esa pollera y esa tanga eran para problemas.

6 comentarios:

Gabba dijo...

Oh yeah, baby.

sofía dijo...

No men como ando necesitando algo de eso!

Nat dijo...

Tuve un momento demasiado igual ayer a la noche :P

Mateo dijo...

Yo me imaginé un momento demasiado igual ayer a la noche

Cat dijo...

este post no tiene la atención que se merecía, quiero que sepas que esta en mis favs

FRANCIS FORCOPULA dijo...


A veces uno lee relatos de ficción, pero como decía Woody Allen, la realidad imita la ficción. Tuve una experiencia similar a esta, me cogí a una amiga en el baño de mi casa. Tiene un cuerpo espectacular y una cara de vicio total, pensó que era en broma porque siempre franeleabamos, la metí en el baño jugando y ella se reía, hasta que le susurré al oído: "Ahora te voy a coger en serio". Para mi sorpresa se quedó en silencio. Solo escuchaba su respiración agitada. Le subí la pollera hasta la cintura y le toqué las nalgas divinas que tiene. El resto de nuestros amigos estaban en el living a unos metros, ya que era una previa antes de salir, pero no tenían idea que estaba con Patricia en el baño. Ella estaba de espaldas a mi con las manos apoyadas contra la pared. Yo ya tenía la pija dura, la saqué del pantalón, le corrí la ropa interior con los dedos y la resfregaba la pija contra los labios, como un masaje. Ella estaba que explotaba, pensó que me la iba a coger rápido pero estaba disfrutando ese momento a full. Luego, cuando hundo la cabeza hasta el fondo, Pato hizo un fuerte gemido de placer y puso su boca en su brazo, para callarse. Me la cogí lentamente y al finalizar eyaculé sobre sus nalgas. Ella se arregló la pollera, tenía la cara colorada y los ojos vidriosos, mezcla de lujuria y adrenalina, ya que nunca espero que me la cogiera de verdad y le gustara tanto la aventura. Sonrío, me dió un chupón y se fue al living con mis amigos y seguimos como si no hubiera pasado nada, a excepción de las pícaras miradas que cruzabamos. Esta historia es real, no es ficción. Saludos desde Uruguay.