pero lo hacemos igual

19 septiembre, 2013

"Durmiendo" las pelotas

Hace pocas semanas que estoy saliendo con la que después sería mi novia y estoy sentado en una mesa grande en la casa de la abuela de la anfitriona jugando juegos de chupar con gente que no se cansa de escabiar ni contar intimidades. Todavía no tengo 20 años.

Me encanta esta mesa pero son casi las 4 y estoy muy en pedo. No doy más y me voy a tirar a una cama a ver si bajo un poco a tierra. A los 10 minutos viene La Dentista. Su estado es similiar al mío: estamos borrachos pero no border, estamos concientes. Se acuesta conmigo y nos miramos. Notamos nuestras respiraciones porque las bocas están casi tocándose pero no se besan. Yo todavía soy tímido y hay movimientos que me cuestan, incluso ante la obviedad de oscuridad-bocas-cama. Me pongo las pelotas y la beso. Es un beso esperado desde hace años que rápidamente crece en temperatura. Yo sé que ella es virgen y también que yo no soy ningún santo y si me das un metro me aprovecho. La caliento un poco: le toco las tetas sin tocarle los pezones, le manoseo las costillas y la cintura, le muerdo el labio superior y el lóbulo de la oreja. La toco por arriba del jean, le desabrocho el botón y le toco bien fuerte el culo y después la tanga. Me re calienta que tengas tanga, le digo. Qué bueno porque no me pongo siempre, me dice. Está confirmadísimo que tengo el control de la situación y siempre respondo mejor cuando es así. La manoseo mucho y muy fuerte porque esta calentura es terrible. Escucho voces y justo antes de que abran la puerta la alejo y nos hacemos los dormidos. La anfitriona mira adentro, le dice al grupo que estamos dormidos y cierra la puerta. "Durmiendo" las pelotas.

Ella ahora está boca arriba y le bajo el cierre para meterle la mano. Noto sus pendejos y me calienta que al menos esté un poco depilada (me esperaba lo peor). Le digo cómo me calienta tocarla mientras le toco la vulva mojada y no meto ningún dedo. Soy muy histérico, siempre lo supe. Ella hace un rato confesó que solo había hecho tres pajas en su vida. Menciono lo duro que me tiene y me agarra la pija. Soy tu 4ta paja, le digo. Al mismo tiempo que le toco un poco la concha me la agarra bien fuerte y me pajea. Ella no sabe pero que me la agarren fuerte me calienta mucho. La paja está bien pero es amateur y a mi me gustan la cosas bien hechas. Entonces le saco su mano y me pongo más cómodo para colarle mejor los dedos. Se los colo como sé que los colo bien. Un dedo primero y después dos, más no se puede pero así estamos bien. La toco por dentro, le toco las tetas, le muerdo la oreja; todo al mismo tiempo. Estoy muy caliente y me gustaría coger o acabar. Coger no voy a coger por su virginidad, la casa de una abuela ajena y la proximidad de esta habitación con el living donde están todos. Acabar también la veo difícil. Como decía, le colo los dedos al palo, ella respira fuerte y le pido que si va a gemir, mejor que me muerda: nadie se puede enterar de esto. La situación se diluye, la noche termina, ella semanas después se pone de novia y cuenta en la misma mesa grupal lo bueno que es acabar y no puede creer que haya esperado tanto tiempo para tener relaciones.

Nuestros grupos se separan y nunca más nos vemos, pero (creo que) nos sabemos deuda pendiente hasta que el tiempo nos encuentre otra vez.

4 comentarios:

Luc dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Luc dijo...

A La Dentista la conocí porque cursábamos juntos durante la primaria. Siempre nos llevamos muy bien, sobre todo por esta cuestión mía de conexión con las mujeres.

Hablábamos de los primeros besos, las primeras pajas y su primera menstruación. No éramos mejores amigos ni nada por el estilo pero sabíamos que podíamos contarnos cosas íntimas con mucho respeto en el medio. Cuando en la secundaria los besos eran moneda corriente ella decía que si yo *******, nos besaríamos. Nunca pasó nada hasta que...

Cat dijo...

Jajajaja *Histe* <3

José A. García dijo...

Para dormir siempre hay tiempo, para lo demás, nunca se sabe.

Saludos!

J.