pero lo hacemos igual

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02 diciembre, 2013

Ella que siempre me va a poder

Nos conocimos en el último año de secundaria, ella ya me gustaba mucho incluso antes de que pasase algo entre nosotros. Bah, no es que me gustaba, me calentaba muchísimo. Me calentaba que todos le tuvieran ganas y que ella le tuviera ganas a todos, su pollera de jean, que siempre esté de fiesta, que le guste la cumbia y que yo nunca sepa bailarla. Fue mi amor de verano y poco más. Yo a ella le di curiosidad y se quedó por la piel. Porque eso teníamos, mucha piel. Éramos un fuego y nos calentábamos mucho cada vez que nos besábamos, las respiraciones eran agitadas y siempre nos apretábamos los cuerpos muy fuerte casi con desesperación. Es más, fue ella la que me avanzó y me abrazó el cuerpo para que la apoye más fuerte sobre la pared en la que siempre apretábamos. Me acuerdo que en esa hipercalentura que teníamos descubrí que me gusta morder un poco los labios cuando beso. A veces me ponía tan caliente que me la pasaba tocándola y le dejaba marcados chupones en el cuello.

23 octubre, 2013

viejos huesos revival

Cuando tenía 14 años me jodía que las cosas con las minitas no saliesen como quería. Era impaciente y ansioso. En algún momento crecés y entendés cuál es el truco de "el tiempo". En esa nueva paciencia entendí que no importaba si con ella dejábamos de vernos y no volvíamos a apretar, porque de alguna forma siempre tenés revancha o segundas oportunidades. Sobre todo con coger. Si antes solo chapaban y hoy estás más lindo y sos más copado, muy probablemente cuando te la vuelvas a cruzar ella te vea y se quiera sacar la duda de cómo cogés. A veces la oportunidad puede aparecer a los pocos meses y otras veces la oportunidad puede aparecer muchísimo más tarde. 

Mi consejo: dejá atrás a la minita, sacudite la frustración, encaráte a la próxima y seguí sumando kilómetros, porque el día que la vida te guiñe el ojo y te ponga de frente a la nueva oportunidad no vas a tener excusas para no dar lo mejor de vos.