pero lo hacemos igual

Mostrando entradas con la etiqueta el fan de las orquídeas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta el fan de las orquídeas. Mostrar todas las entradas

29 diciembre, 2013

Espejito Espejito

Estaba encima mío y me tenía las manos agarradas arriba de la cabeza mientras me cogía. No paraba de hacerme tope con la pija y yo no daba más de las ganas de acabar. Le avisé. La sacó, me levantó del cuello, me dio vuelta y se puso atrás mío. Quedé arrodillada frente a un espejo que ocupaba toda la pared. Sin soltarme el cuello me la emepezó a meter desde atrás. 

"Quiero que te mires la cara de putita que pones mientras te cojo". Me apretó fuerte el cuello y me subió el mentón. Lo miré. Me susurró al oído "Dale, mirate la cara de putita que me ponés a mi". Me miré, tenía los pómulos rojos del calor. Los ojos acuosos que no se recuperaban los deep throats que había clavado hacía un ratito. El pelo enmarañado y unas garras, también rojas, marcadas por el pecho, cerca de la teta izquierda. Me sonreí y torcí los labios. "Cómo te gusta pendeja". Se envalentonó y me empezó a coger con fuerza. Traté de gemir, pero no tenía voz. Cerré los ojos. No podía más. Me apretó el cuello. "Mirate, no cierres los ojos, mirate". Los volví a abrir, lo miré fijo primero, después me volví a mirar. Estaba apunto de acabar otra vez. Sentía su pecho todo transpirado en mi espalda y me calentaba más. 

Me hizo presión en el cuello. De respirar ni hablar. Acabé. No tenía aire para gemir, ni nada. Traté de avisarle con la mano, le golpeé una pierna, él me seguía cogiendo como si nada. Me estaba quedando sin aire en serio, estaba roja. Me colgué de la mano que me asfixiaba y puse un par de dedos entre su mano y mi cuello. Conseguí espacio. Empecé a respirar mejor. Se me caían los lagrimones por la ahorcadita y ya no sabía ni que sentía. Él no paraba de embestirme y, ya acabada y media tarada, me costaba reaccionar bien. Me soltó el cuello y me empujó para adelante, me atajé con las manos contra el espejo y me embistió 3 veces y me acabó en la espalda.  

Fue hermoso. Terminamos, el tirado en mi hombro mientras yo recuperaba el aliento y tocía. Tardamos un buen rato en recuperarnos de esa. 

01 mayo, 2013

El Malvado - Charles Bukowski

En uno de esos intervalos entre cogidas hablando de libros, de mi carrera y de su paupérrimo habito de lectura se le prendió la lamparita. "Te tengo que leer un cuento!" Se levantó de la cama y fue hasta su biblioteca para volver con un libro chiquitito en la mano.

De Bukowski tenía muchos comentarios negativos acumulados durante los años, generalmente de amigos literatos, algunos editores y hasta mi amor platónico que es, in fact, profesor de literatura me llegó a decir, textual: "Es un literato de cafetín pseudo-intelectual, para los que quieren creer que leen algo original." Lo que pasa es que siempre ignoré el lado sexual de este tipo. Los odié a todos un poquito por habérmelo tirado abajo y a mi por no haberle dado la chance que se merecen todos los autores. Mala mía y estuve floja ahí.

En fin, estábamos ahí: el fan  apoyado contra la pared con el libro en la mano y yo acostada encima de él. "Lista?" Asentí con los ojos cerrados y con ganas de quedarme dormida, entonces empezó a leer. Cuando lo terminó, estaba totalmente espabilada y no podía creer 1) que Bukowski tuviera una simpleza casi exquisita a la hora de contar semejante barbaridad, 2) que el fan hubiera tenido esa necesidad tan fuerte de compartir justo ese cuento conmigo y 3) que realmente me haya calentado el cuento.

Léalo o escúchelo.

17 marzo, 2013

Pijas (2)

Se decidió y siguió así:


Previamente dispuesta al antojo de el fan, quedé  apoyaba en cuatro sobre mis puños. Se puso a inspeccionarme con la lengua, me empujaba para adelante mientras yo hacía presión para evitar irme de boca al piso. Se aseguró de humedecer lo que quedaba por mojar. Escupió de cerca y me metió el pulgar en el culo; me retorcí de placer. Estuvo un rato palpando, sacaba la mano, spirit fringers por doquier,  me tiraba para él, me tocaba un poco más, me empujaba para adelante, etc.

Volvía quedar ahí servida y finalmente hizo su movida. A esa altura yo ya no sabía que carajos pasaba, sólo me limitaba a sentir. Metió primero la pija de goma, puso la mano para que no se saliera, se acomodó a mi altura y en un acto rápido sacó la mano y metió su pija también en el mismo lugar. Me apretó contra él agarrandome de las costillas. Era una sensación rara y no entendía que pasaba. Mi estado me había hecho olvidar que ya tenía un dildo metido. No suele ser así, pensé. Empezó a embestir lento, tiraba y entonces me avivé.

Tenía dos pijas adentro y no me había dado cuenta... Sonreí con cara de no-te-la-puedo-creer.  Seguía cuidandose en las embestidas para que la pija de goma no se saliera. Ya, mucho más lubricada tenía que bajar el torso del placer que me provocaba la presión que me hacían las dos pijas en el mismo lugar. Me tuve que agarrar de los barrales de la escalera para mantenerme. Me empezó a embestir con fuerza y más rápido. Era cantada que no ibamos a durar mucho así. Él estaba cebadísimo con que yo tuviera dos pijas adentro y bueno, yo claramente también. Empezaba a sentir el cosquilleo previo al orgasmo y ahí es cuando tuve un especie de black out. Sus gemidos me hicieron volver y ya lo tenía recostado sobre mi espalda. Estaba apunto de acabarme, me dejó de coger fuerte y sentí el final. Eran gemidos largos, casi agónicos, retumbando en mis oidos para luego sentir el peso muerto sobre mi.

Salió y desplomandome ahí mismo sin poder de reacción, me sacó la otra pija que quedaba, la de goma.

07 marzo, 2013

Feriado y una pija de más


Me incorporé porque había cortado todo. Estaba estirando la mano buscando algo. No entendí que estaba haciendo, escuché el ruido de una bolsa y cosas que tintineaban. ¿Por qué había parado? Me mantenía alejada de él con el brazo como barrera, para que no viera. Me movía para los costados tratando de ver algo, pero se movía para taparme. Encontró lo que buscaba, sonrió y los ojitos le brillaron.

Me empujó para atrás devuelta, era sorpresa. Me entregué a eso, el factor sorpresa no me enloquece, pero me dejé. Confio y todo bien. Me abrió las piernas de un una. Quedé boca arriba, sin poder ver. Volvió a lo que estaba haciendo para saborear otra vez. Escuché un especie de "clack" ahogado y reconocí el sonido al toque. "Oh" Ahora sí sabía que era lo que tenía entre manos literal.

La punta estaba fría. La metió de un saque, sin avisar, como él quería. Hizo tope. Tiré la cabeza para atrás, me abrí más. Sentía la diferencia de temperatura, la sacó despaciiiito. Suspiré, la quería de vuelta. La metió otra vez y me arquié para recibir más placer. Repitió y volví a gemir.  Tope, más fuerte, lo hacía con ganas. Me incorporé, para verle la cara de perverso. No me miraba,  estaba concentrado en lo que hacía. Siguió hasta que me dejó medio boluda. Cortó todo otra vez y se arrodilló adelante mio. Su pija (la de carne) apuntaba hacía mí, me apoyé en mi brazos por la espalda y entró sola. Estuvimos así hasta que los brazos me empezaron a flanquear. Caí y sin dudarlo me agarró del brazo para incorporarme. Me dio vuelta pegandose a mi espalda. Me pasó el brazo por debajo de la teta derecha y me agarró el cuello, cual cinturón de seguridad, diciendome al oido: "No me puedo decidir pendeja".

20 febrero, 2013

Putita Inc.

Era un domingo de findelargo. El sábado no había salido y me desperté con un mensajito que decía "como te vez garchando toda la tarde?" a la media hora estaba saliendo de la ducha, agarrando ropa y lista para salir.

Me abrió la puerta con la pija dura. Pasamos la puerta de calle, la de la casa, la de su cuarto y ya tenía los pantalones bajos. Se tiró sobre la cama y se le chupé con terribles ganas. Tenía abstinencia de su pija; me cebé, se cebó, nos cebamos. Llegado el momento me agarró de las mechas, se empezó a incorporar y me llevó con él. Los dos parados me rompió la boca, apretamos un rato así, yo imposibilitada de todo movimiento y él con la pija apuntandome al jean. Me arrodilló, la cara al lado de su pija y me acabó en la cara. Las primeras ganas quitadas, me pasó una toalla y me limpié así nomás. Al toque volvimos a coger y así hasta las 8. 

Suena mi celular, un mensaje. "Te parece encontrarnos una hora antes de la peli mejor?". Me había olvidado completamente de mi plan primera cita-cine con el motion-city. Ya le había pateado un par de veces la salida y esta había accedido porque tenía que ir, sí o sí.  Implementé plan bomba de humo con el fan y escapé en taxi hasta belgrano.

En el taxi empecé el autocheckeo. A esa altura de la tarde/noche estaba manejando un olor a sexo importante. Revisé mi bolso; solo encontré una crema de manos, una bombacha demás y un chicle. Le pregunté al taxista si tenía alcohol en gel, algo que limpiara y lo único que tenía para ofrecerme fue un glade-auto. En estado de emergencia todo es bienvenido. Me tire glade en las manos y me lo pasé por el pelo, hice incapié donde tenía un poco pegoteoado por la acabada de el fan y me puse crema por el cuello. Al menos con esto lo iba a despistar. Llegué al cinemark de belgrano, el taxista me tiró "suerte" tímido y divisé el motion-city que estaba esperando hacía ya media hora.

13 enero, 2013

Me vas a hacer acabar

Estábamos cogiendo a pleno; primer cogida después de 15 días sin vernos. Las ganas por mil. Lo cabalgaba fuerte, desmedida, me cebé, la estaba pasando muy bien y no quería parar. Habíamos tenido un juego previo corto, pero eficiente; practicamente estábamos hechos. El me avisó: "Me vas hacer acabar". Me lo dijo casi en tono de suplica como un lamento boliviano. Esas, a su vez, fueron como palabras mágicas y me hizo cebarme peor. Eran muchas las chances de que yo no llegara a acabar antes o al mismo tiempo que él, lo sabía pero en ese momento poco me importó. Sentía como una necesidad de seguir y acelerar el ritmo. Arriba y abajo y contraer los músculos para que lo sintiera más. Me concentré en él.

Acabó gimiendome al oído. Un gemido fuerte, llenador. Sentí como la sangre le corría por las venas de la pija, le sentía el corazón bombear a full. Me dejé llenar por la sensación (y la leche tambien, les ahorro el chiste). No acabé, pero lejos de enojarme o whatsoever, terminé muy satisfecha.

Cuando me encuentro antes estas situaciones, a menos que el otro no haya hecho mérito para ganarse la acabada o el otro realmente no lo quiera, sigo para hacerlos acabar. Me genera mucho placer aunque en la escala de valores es obvio que acabar está un toque más arriba, pero no muy lejos eh. No sé, me pareció importante mostrar ese lado no egoísta del sexo.