pero lo hacemos igual

11 diciembre, 2016

Chuparla bien

Cada vez que una mina me chupa los huevos me dan ganas de poner pausa ahí mismo, romper la cuarta pared y decirle a los espectadores VEN, ESTO ES HACER LAS COSAS BIEN. Me dan ganas de agarrar los reflectores y enfocarlos todos en ella, la única protagonista del escenario. Chicas como ella son las que faltan en todo el mundo. Chicas que se lo toman en serio. 

Hace unos días le pregunté a Cat si los hombres, en su experiencia, por lo general la chupan bien o mal. Ella sin dudar me responde Mal. Le digo que si me preguntan lo mismo sobre las minas, también digo que la chupan mal. Cuando con mis amigos hablamos sobre coger, SIEMPRE preguntamos ¿¿y te la chupó?? ¿¿y qué onda?? A lo que por lo general se responde mal y es sabido que mal. Le cuento esto a Cat y me sorprendo porque los dos coincidimos en que el sexo opuesto LA CHUPA MAL. Ella dice que el problema de esto es que nadie le enseña a nadie, y que el que sabe es por que tuvo escuela.

La coincidencia es clara. Los dos géneros se quejan de que el sexo opuesto la chupa mal. Esto es un tema que hay que solucionar.

23 octubre, 2016

Cactus

Con este pibe solo puedo acabar si me pongo en la punta de la cama me hago mucha presión en la pelvis y me olvido que me lo estoy cogiendo a él. Qué jodita mental que tengo a veces para coger, eh. Lo pienso mientras lo veo acercarse al tachito de su cuarto con el forro usado. Está bueno, me calienta de lejos, me parece interesante pero no lo siento. ¿Esto es coger por coger? No, es otra cosa.

Se me tira al lado y charlamos. Charlamos paja. Pregunta, contesto, pregunto, contesta y así seguimos un ratito hasta que vemos que la cosa no avanza. No me interesa lo que me cuenta y a él tampoco le interesa lo que cuento. No nos interesa contarnos. El porro, es por el porro, le digo. No es por el porro y lo sabemos. Simplemente nos damos paja. Nos damos paja pero nos queremos. Nos hablamos cuando nos sentimos solos. Hace unos meses que nos viene pasando. Y siempre nos pasa los domingos. Me quedé a dormir una sola vez porque literalmente me quedé dormida después de coger. Me despertó su gata a las 5 de la mañana y me tuve que quedar. Cuánta paja que me dió todo.

A veces nos mandamos mensajitos cuando algún chiste interno se materializa en la vida del otro. Porque nos queremos o no nos podemos dejar ir. Es lindo eso. La semana pasada le dije que no sé si quería seguir viéndolo.
Cat: Te quiero seguir hablando por chat los sábados a las 3 de la mañana pero no te quiero coger más.
Fede: Justo te había comprado un cactus.
Cat: Hola me siento una mierda.
Fede: Tranquila, lo compré porque me gustó para mi y después me dio paja y vos sos re pibita plantas. Yo también soy una mierda.
Cat: Qué garrón que somos.
Fede: Meh, pasa.
Cat: Una última cogida para que me des el cactus?
Fede: Dale, domingo te va?
Ayer cogimos. Me olvidé el cactus. Nunca voy a volver a buscar el cactus.

17 agosto, 2016

bonito es el que cuestiona sus privilegios

El hombre tiene miedo de ver la verdad, de ver que él era algo que no podía definir, de ver que al fin su sexo pudo ser o no ser, que no era absoluto, que podía ser la flor. 
El hombre tiene miedo de su sexo también y niega a la mujer que lleva dentro de él. ¿Qué flor le daré a aquel que vive sin amor? La flor de mil y un sexos, que es la flor de un creador.

Cuando eras muy pequeño, vos sabías vivir; todo era pureza, mamá y papá. Si después creciste, sufriste y lloraste, ¿dónde estará la flor, dónde está lo que se fue? 
Un día la farsante, nuestra gran sociedad, te dijo mil mentiras y te encerró en un corral: te dijo que tu sexo tenías que ocultar. La flor se marchitó y no pudo ver el sol.
También te dijo cómo tenias que pensar, sentir, sufrir, amar y ser un ser normal, después te regaló el caos y la maldad, y la publicidad por fin te convenció.
Te engañaron, ya lo sabés, sino lo sabés, también. Con la pluma y la palabra, y con silencios también, aunque bien bien lo sabía la bendita sociedad, que eras algo más que un sexo y tu cédula de identidad. 

31 julio, 2016

aquiyahora

Golmi dice que todo bien con su viaje de BRIA, que la pasó bárbaro pero se queja de que se enfiestó MUY POQUITO, o que sus opciones fueron pocas. Y hace especial énfasis en eso porque se dio cuenta de que al viajar con 18 años vio pasar el enfieste frente a sus ojos y sin poder participar porque sus compañeras se enfiestaban con los más grandes (obvio). Dice que si hubiese viajado más adelante, sus posibilidades hubiesen sido más.

Y vos, ¿cuántas etapas quemaste por perderte el *real* disfrute y no entender lo que estabas haciendo?

03 julio, 2016

Dar órdenes

El sexo con mi novia era espectacular, explorábamos todos los límites sin juzgarnos y, sobre todo, nos dejábamos llevar. Nos queríamos mucho. En ese sexo el traspaso de límites era siempre consentido. Confiábamos en el otro, no nos juzgábamos, no nos teníamos miedo y, sobre todo, nos dejábamos llevar. Cada paso lo hacíamos de la mano, entonces nunca nos sentíamos mal por las decisiones hot del otro. No había mucho que hablar, todo era hacer y aceptar, o tal vez corregir, para que lo que se hacía se hiciera bien. Lo que quiero decir es que nunca tuve que darle órdenes, no era parte de nuestro juego imponerse el uno sobre el otro. Ella fue mi Boot Camp, fuimos nuestro pico de exploración sexual. Después cortamos y conocí otros cuerpos. Al poco tiempo empecé a coger con otra mina que me calentaba tanto o mucho más. Mentira, a las personas no se las puede comparar entre sí, pero con esta flaca todo era diferente. Ella era bien golfa, decía pija, y más que marcar el camino, prefería que la lleven; le gustaba que la sometan a la pija. Como le dije a mis amigos alguna vez, a esta mina “le cabía el imperativo”, le cabía que le den órdenes.