pero lo hacemos igual

23 octubre, 2016

Cactus

Con este pibe solo puedo acabar si me pongo en la punta de la cama me hago mucha presión en la pelvis y me olvido que me lo estoy cogiendo a él. Qué jodita mental que tengo a veces para coger, eh. Lo pienso mientras lo veo acercarse al tachito de su cuarto con el forro usado. Está bueno, me calienta de lejos, me parece interesante pero no lo siento. ¿Esto es coger por coger? No, es otra cosa.

Se me tira al lado y charlamos. Charlamos paja. Pregunta, contesto, pregunto, contesta y así seguimos un ratito hasta que vemos que la cosa no avanza. No me interesa lo que me cuenta y a él tampoco le interesa lo que cuento. No nos interesa contarnos. El porro, es por el porro, le digo. No es por el porro y lo sabemos. Simplemente nos damos paja. Nos damos paja pero nos queremos. Nos hablamos cuando nos sentimos solos. Hace unos meses que nos viene pasando. Y siempre nos pasa los domingos. Me quedé a dormir una sola vez porque literalmente me quedé dormida después de coger. Me despertó su gata a las 5 de la mañana y me tuve que quedar. Cuánta paja que me dió todo.

A veces nos mandamos mensajitos cuando algún chiste interno se materializa en la vida del otro. Porque nos queremos o no nos podemos dejar ir. Es lindo eso. La semana pasada le dije que no sé si quería seguir viéndolo.
Cat: Te quiero seguir hablando por chat los sábados a las 3 de la mañana pero no te quiero coger más.
Fede: Justo te había comprado un cactus.
Cat: Hola me siento una mierda.
Fede: Tranquila, lo compré porque me gustó para mi y después me dio paja y vos sos re pibita plantas. Yo también soy una mierda.
Cat: Qué garrón que somos.
Fede: Meh, pasa.
Cat: Una última cogida para que me des el cactus?
Fede: Dale, domingo te va?
Ayer cogimos. Me olvidé el cactus. Nunca voy a volver a buscar el cactus.

1 comentarios:

Yoko dijo...

lindo triste y confuso. yo ya me hubiera deprimido ajaj