pero lo hacemos igual

14 julio, 2013

Pibita hormonal

Hablando de pajas... A veces, cuando hago memoría, me encuentro con una Cat de 11 muy pasadita de rosca con esto de las primeras incursiones en el mundo de la sexualidad y el sexo.

En una de esas volvíamos de la casa de mi abuela. La combi venía vacía, eramos mis viejos una minita más y yo. Justo en esa época estaba descubriendo las pajas y no había momento en el que no me quisiera tocar.

Ellos estaban todos cerca del chofer, en la parte de adelante, hablando. Me excusé con que tenía sueño y me fui a tirar a los asientos de atrás. Tenía 40 minutos y los pensaba usar.  Veía las luces de la autopista aparecer y desaparecer, como cachetazos de luz. Mientras, cerraba y abría los ojos tirada boca abajo en el asiento largo del fondo. Esas pajas eran más físicas que otra cosa. Era todo más explorar mi sexo, dejarme llevar por lo que sentía mi cuerpo, mis hormónas.

Me hice 3 pajas en eso 40 minutos, viciadita? Cuando bajamos en la 9 de julio me temblaban las piernas y me costaba encontrarle el ritmo a mis pasos. Pretendí estar muy dormida y la caretié como pude. Estuvo buenísimo, pensé. A la noche me hice una paja más, por las dudas.

4 comentarios:

Uli dijo...

Genial.

Cat dijo...

grazzie

José A. García dijo...

La mejor edad, sin dudas. Después no recuperamos nunca ese ritmo.

Saludos

J.

Julia Langdon dijo...

deci la verdad se la dedicastes al chofer bandida y ni me imagino en l.os lomos de burro si los habria