pero lo hacemos igual

12 mayo, 2012

No quiero acabar

Ése momento en que estás tan al palo por lo que te está haciendo ella (chupándotela, pajeándote) o garchando a mil y no querés, por nada del mundo, acabar. Le decís me vas a hacer acabar como si fuese un aviso de lo que va a pasar si sigue haciendo eso, y que sea ella la que se haga cargo del fin. O no. 

Querés que esa sensación previa al éxtasis se extienda durante un montón de tiempo. Casi que intentás no concentrarte en lo bueno que estaría acabar, sino en detener el placer en un momento constante (y no in crescendo ni más rápido, sino acabás) donde te permitís disfrutar cada a mínimo detalle de placer de ése momento/momentito. Hasta que sí, realmente no podés más del placer y acabás. 

Un orgasmo que se siente como una explosión, una expulsión que te deja cansado, cansadísimo por todo lo que tuviste que pensar/concentrarte/controlar para que ESO suceda tal como sucedió. Después, a recuperar el aire; casi no podés hablar, necesitás volver a la tierra, el alma al cuerpo. 

Qué bueno que estuvo.

4 comentarios:

Azul es lejos dijo...

Éxtasis. Te aplaudo, Luc.

Gabba dijo...

Ooooooooooooooooooooooh sí.

Camila Escobar dijo...

Luc, si viviera en Argentina, me gustaría pasar a tomar algo por ahí contigo.
Y si no se diera la ocasión-de-g... creo que ambos tenemos muchas historias para recrear la mente.

Tu blog me consuela cuándo hay tiempos de sequía jajjaja
Sabes hablar, muchacho!
(Hay que ver si sabes deslizarte).

Un beso. C.

Luc dijo...

@Camila

La paso de pelos con las charlas de temática sexual, así que bienvenida seas.

De mi puedo decir que sí, sé como deslizarme y disfruto ser consciente de ello. De todas maneras, el año pasado viví unas experiencias que atentaron muy fuerte contra mi sexualidad. Por eso vas a tener que seguir leyéndonos para enterarte!